sábado, 28 de septiembre de 2013

(VIDEO) Discurso del canciller venezolano Elías Jaua en la Asamblea General de la ONU


Este 27 de septiembre de 2013 en Nueva York, Estados Unidos
“La ONU debe ser un organismo con la voluntad política de ponerle fin a los conflictos del mundo”, destaca el ministro del Poder Popular para las Relaciones Exteriores

Nueva York, 27 de septiembre de 2013.- El canciller de la República Bolivariana de Venezuela, Elías Jaua Milano, durante su intervención en la 68° Asamblea General de Naciones Unidas, fijó posición ante diversos temas de interés mundial.
El representante de la Diplomacia venezolana aseguró: “Las Naciones Unidas debe ser un organismo con la voluntad política de ponerle fin a los conflictos del mundo y donde la pauta sea el verdadero desarrollo social y la erradicación del hambre y la pobreza”. JLR


Transcripción del discurso completo del canciller venezolano


Señor Presidente,

Felicitaciones en nombre del pueblo y del Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, por su reciente elección como dirigente de este órgano. Como es sabido, el Presidente Maduro no está presente en esta Asamblea General, debido a un conjunto de dilaciones, obstáculos, condicionamientos y faltas de garantías para él y para los miembros de su delegación por parte del Gobierno de los Estados Unidos, en flagrante violación a las obligaciones que le impone el Acuerdo Sede de esta organización.

A pesar de esto, venimos a expresar la voz del pueblo del Libertador Simón Bolívar, venimos a decir verdades y hacer algunas preguntas, con firmeza y con respeto, como nos lo enseño el Comandante Hugo Chávez.

Señor Presidente,

¡Qué alegría nos daría estar en este recinto si estuviéramos en un lugar donde se hicieran realidad los nobles ideales plasmados en la Carta de las Naciones Unidas!: En ésta, se habla de “preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra” pero la verdad es que desde este espacio se han decidido o permitido varias intervenciones militares, que han sumergido a países y regiones del mundo a largos periodos de guerra y desestabilización.

Nuestro Consejo de Seguridad ha devenido en un rehén de los halcones de la guerra, que cuando pueden, justifican desde allí sus ataques y cuando no, le dan una patada a la mesa e igualmente hacen lo que quieren, como lo pretenden con los anunciados bombardeos a la República Árabe Siria.

Señor Presidente,

También expresa nuestra carta fundacional, que el propósito de esta organización es preservar la paz y la seguridad internacionales. Preguntamos ¿Cómo piensan algunos miembros del Consejo de Seguridad de la ONU, que podemos lograr tal propósito, armando y protegiendo a grupos terroristas tales como Jubhat al Norsa y Al Qaeda, que representan fuerzas oscurantistas? Muchos de estos grupos, vinculados a hechos tan atroces como la destrucción de las Torres Gemelas, en esta misma ciudad, niegan la existencia de cualquiera que piense distinto a ellos, sean estos cristianos, musulmanes o judíos y profesan especialmente, una carga de odio y de negación hacia las mujeres.

¿Por qué se les promueve?, ¿Por qué algunos miembros del Consejo de Seguridad, auspician a estos grupos terroristas, camuflados bajo el ropaje de “oposición política” y se les permite dar una conferencia en este recinto?

Por cierto ¿Qué opinarían los representantes de los gobiernos de países que tienen conflictos internos de carácter armado, si los grupos violentos que los confrontan, se les diera espacio y voz en esta sede para que justificaran su derrocamiento?

En otro aspecto, Sr. Presidente, el preámbulo de nuestra carta, contiene otra noble intención: “promover el progreso social y elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad”, pero en la realidad la pobreza, el hambre y la injusticia crecen y crecen y el nivel de vida y de libertades, baja y baja, a partir de la imposición de un modelo excluyente, neofascista, como lo es el modelo neoliberal
Mientras los países, como Venezuela, que han escogido el camino de la profundización de la democracia con un modelo socialista de organización e inclusión popular, que nos ha permitido cumplir las metas del milenio establecidas por esta organización, somos permanentemente asediados, satanizados y perturbados en nuestra estabilidad política y social, como lo intenta, una vez más, en este momento, la oposición antidemocrática de nuestro país, apoyada por las corporaciones mediáticas de la región y del mundo .
Sr. Presidente, el artículo 2, numeral 4, de la Carta de las Naciones Unidas, expresa de manera taxativa que los miembros de esta organización “Se abstendrán de recurrir a la amenaza o el uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado…”. Sin embargo, el Presidente estadounidense, con el agravante de ser Premio Nobel de la Paz, amenaza con bombardear a tal o cual país, si no cumplen con sus exigencias unilaterales, exigencias que pueden incluir la salida de un gobernante que no le es afecto.

Esto tal vez se pueda explicar, porque a pesar de que en nuestra Carta de las Naciones Unidas, se habla de “la igualdad de las naciones grandes y pequeñas”, el Presidente de Estados Unidos, declaró, apenas hace 2 días, que ellos son “excepcionales”, es decir que no son iguales que el resto de los 192 países que aquí estamos representados.

La incoherencia que hoy existe entre los nobles ideales alguna vez trazados en nuestra carta fundacional y lo que viene ocurriendo, por acción u omisión, en esta organización, es alarmante.

¿Por qué en esta Asamblea General, nadie se atreve a proponer que se sancione por las abiertas violaciones a la Carta de Naciones Unidas, al gobierno que mantiene un centro de detención ilegal en la base militar de Guantánamo, en territorio ocupado de la República de Cuba, donde se practican torturas, tratos crueles y degradantes a la condición humana? ¿Por qué no se discuten sanciones para el Presidente que ha confesado desarrollar una actividad de espionaje ilegal que afecta a los Jefes de Estado y de Gobierno aquí representados, como valientemente lo denunció la Presidenta de Brasil Dilma Rouseff?

¿Por qué no se considera crímenes de lesa humanidad, el uso de aviones no tripulados, los llamados drones, que han ocasionado decenas de miles de víctimas inocentes, incluyendo niños, niñas y ancianos en el Norte de África, en medio Oriente o en regiones de Asia?

¿Por qué no se aplican sanciones al gobierno que mantiene desde hace más de 50 años un bloqueo económico ilegal y criminal contra el digno pueblo cubano, desacatando las decisiones abrumadoramente mayoritarias de esta Asamblea a favor de que cese el referido asedio?

¿Por qué no se cumplen las resoluciones aprobadas por esta plenaria, que permitirían el establecimiento independiente del Estado Palestino, como salida pacífica y duradera al conflicto árabe israelí?

¿Por qué el Reino Unido no acepta iniciar las negociaciones con la República Argentina, para resolver de manera pacífica el reclamo sobre las Islas Malvinas?

¿Será porque la élite de Estado Unidos y algunos de sus aliados son excepcionales?

Son preguntas que dejamos para la reflexión sobre el destino de nuestra humanidad, en nombre del Pueblo de Simón Bolívar, el pueblo venezolano, amante de la paz, la igualdad y la libertad.

Venezuela viene hoy, ante todos ustedes a denunciar un secuestro: esta Organización está secuestrada. La Paz del Mundo y la Dignidad Humana, son rehenes en Nueva York. El secuestrador tiene muchos rostros, cambia de nombre y a veces hasta de bandera, pero sigue siendo el mismo: el imperialismo.

Hace 8 años, el Comandante Hugo Chávez, incansable luchador por la Paz verdadera –no aquella impuesta por la bombas -, un defensor inquebrantable de la democracia participativa y protagónica y un paladín de la unidad entre los pueblos, clamó en este mismo sitio por una transformación profunda y sincera del sistema de Naciones Unidas. Hace 7 años que nuestro Comandante Hugo Chávez expresara que “aquí huele a azufre”, y hoy, lamentablemente, debemos decir que aun siguen oliendo a azufre los que se consideran “excepcionales”.

Estas palabras, hoy por hoy, tienen más vigencia que nunca. Las valientes revelaciones de un joven le han hecho un gran servicio a la humanidad –digamos que un llamado de alerta - y tras ello se ha convertido en un perseguido político que no podría caminar libremente por estas calles de Manhattan. Edward Snowden, a quien deseamos que algún día pueda caminar libremente entre una futura generación de norteamericanos que haya recuperado sus derechos civiles y con ello contribuido a la paz del mundo. Este joven nos mostró cómo la privacidad de cada ser humano ha sido violentada por el aparato de espionaje más complejo y sofisticado que haya podido imaginar el ser humano.

Gracias a estas revelaciones, en 2013 despertamos para darnos cuenta que el 1984 de George Orwell ya está aquí. ¿Y qué hace Naciones Unidas al respecto? ¿Quién le pone limite a tanta arbitrariedad y atropello? Más preguntas, que no encuentran respuesta en esta Asamblea General, ni en el Consejo de Seguridad de esta Organización que está por cumplir 68 años.

Proponemos que el Secretario General convoque a la creación de un organismo dentro de las Naciones Unidas que trabaje en función de garantizar el derecho a la privacidad y al poder comunicarse sin intercepciones, para todos los habitantes de nuestro planeta.

En este recinto se han pronunciado muchas palabras llamando a la Paz, pero los oídos muchas veces han sido sordos. Ojalá todos aprendamos la importancia de escuchar el clamor de los pueblos por la Paz y pongamos eso, junto a la insaciable búsqueda por elevar la dignidad humana, como nuestra estrella orientadora.

Hace 50 años, el presidente John Kennedy dio un discurso en este mismo sitio, que sería el último que diera ante Naciones Unidas antes de ser asesinado. Que bueno sería que su actual sucesor y que muchas de las personas aquí, releyeran tan sólo algunas partes, porque a pesar de las diferencias que podamos tener con aquella figura histórica, para garantizar la paz hay que buscar puntos de encuentro, como este:

“Porque el valor del trabajo de este cuerpo no depende de la existencia de emergencias –ni puede la conquista de la paz consistir solamente de victorias dramáticas. La paz es un proceso diario, semanal, mensual, de opiniones que cambian gradualmente, de barreras antiguas que lentamente se erosionan, construyendo nuevas estructuras. Y por menos dramática que sea la búsqueda de la paz, la búsqueda debe continuar”.

Ojalá meditaran profundamente el significado de estas palabras de Kennedy y que cuando revisen sus acciones, los líderes de Estados Unidos y quienes los siguen ciegamente, se den cuenta que si en verdad quieren ser “excepcionales”, tienen que buscar medidas excepcionales para lograr una paz duradera en el mundo.

Desde la América Latina y Caribeña, estamos demostrando que con medidas y decisiones excepcionales es posible construir un mundo de Paz. La unión en la diversidad, expresada en nuestras organizaciones regionales ALBA, CELAC, UNASUR, MERCOSUR, PETROCARIBE, son instrumentos democratizadores de nuestras sociedades, promotores de un desarrollo económico con inclusión social y garantes de la estabilidad política de nuestras democracias, que nos han permitido encontrar, frente a diversos conflictos internos o entre países, mecanismos de resolución pacífica de los mismos. Hemos demostrado que sin intervenciones militares, sin drones, sin bloqueos económicos, se puede construir y preservar la democracia autentica y avanzar en la lucha contra el hambre, la pobreza y la desigualdad.

La nación Venezolana se siente orgullosa de ser parte de una región libre de cualquier tipo de armas de destrucción masiva y ratifica su compromiso con la promoción de la eliminación total de armas nucleares, químicas y bacteriológicas, como garantía de la preservación de la vida en el planeta.

El Comandante Chávez, en sus diversas intervenciones ante esta Asamblea, pidió mejorar los métodos de atención a los problemas y de resolución de conflictos, con transparencia y señaló una necesidad, que ante la realidad de hoy, se vuelve fundamental: Tenemos que repensar si la sede de la ONU debe estar en este país, donde su gobierno no respeta la organización y mucho menos la soberanía de cada uno de sus miembros. Naciones Unidas debe estar en un lugar donde se garantice el respeto por igual a todos sus miembros, donde florezca, sin medios ni presiones, la voluntad política de ponerle fin a los conflictos del mundo a través del diálogo y donde la pauta sea el verdadero desarrollo social y la erradicación de la miseria, donde lo urgente no sea justificar una guerra, sino detenerla.

Llevemos a Naciones Unidas al Sur, donde la antítesis exclusión - solidaridad nos ha enseñado mucha veces, que de verdad todos somos iguales. Por lo pronto acogemos, la propuesta del Presidente Evo Morales, de que sesionemos en las distintas subsedes de este organismo, en varias partes del mundo.

Más allá de las sombras que parecen oscurecer el futuro de la humanidad, desde América Latina y Caribeña decimos y demostramos que otro mundo es posible, donde todos y todas, podamos disfrutar en paz, con dignidad y con justicia una vida que valga la pena ser vivida.


Muchas gracias.
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